La mitología eslava nos cuenta la historia de Baba Yaga, una misteriosa anciana que habita los bosques de Rusia en una casa con patas de gallina y se alimenta de seres humanos. Baba Yaga aparece en numerosas historias y relatos, siendo la más famosa la de Vasilisa la bella, la cual resumimos a continuación.
La casa de Baba Yaga, sostenida por patas de gallina
Mario Moreno Reyes, más conocido como Cantinflas, recita un largo pero entretenido discurso en la película “Su excelencia”. A pesar de que el film se estrenó en 1967, el discurso del embajador se mantiene notablemente vigente aún al día de hoy.
“Su excelencia” (1967) interpretada por Cantinflas
Cantinflas era un muchacho de barrio que, perfeccionando el arte de usar muchas palabras para no decir nada, logró, mejor que cualquiera, una verdadera comunicación con la audiencia. En la película “Su excelencia” demuestra esa capacidad de llegar al corazón de quienes lo escuchan.
La película está centrada en el personaje de López, interpretado por Cantinflas y conocido por todos como “Lopitos”, quien es un humilde pero leal ciudadano de la República de Los Cocos. López trabaja como asistente en la cancillería, ayudando a procesar visas. Luego de una sucesión de hechos fortuitos, Lopitos termina siendo embajador de su país; justo en un momento en el que, en el ámbito internacional, se desarrolla una disputa entre facciones de gran magnitud (llamadas Colorados y Verdes, haciendo alusión a los comunistas y a los capitalistas). Da la casualidad de que en la Asamblea Internacional, donde se debe votar por una u otra ideología, los votos se dividen justo por la mitad. El voto faltante y decisivo es el de la República de Los Cocos. A Lopitos le corresponde votar, previo a lo cual debe dar el discurso de cierre de la asamblea.
A continuación reproducimos el memorable discurso del embajador:
Las adivinanzas son dichos populares en los que se describe algo de manera encubierta para que sea adivinado a modo de pasatiempo. Son juegos infantiles de ingenio que tienen como objetivo entretener y divertir, pero que además contribuyen al aprendizaje, a la difusión de tradiciones y a la obtención de nuevo vocabulario. En las adivinanzas para niños se mezclan la poesía, el ingenio y la tradición popular para crear enigmas y retos imaginativos para los niños.
No es fácil diferenciar los conceptos de adivinanza, acertijo y enigma. El Diccionario de la Real Academia Española no los aclara suficientemente. La definición de adivinanza indica que se trata de un acertijo. A su vez, la definición de acertijo explica que es un enigma o una adivinanza que se propone como pasatiempo. Finalmente, define a enigma como un dicho o un conjunto de palabras de sentido encubierto para que resulte difícil de entender o interpretar.
Las diosas Démeter y Perséfone representaban para los pueblos de la antigüedad los poderes de la naturaleza, su transformación y la emergencia cíclica. Según El rapto de Perséfone, un cuento mitológico de primavera, el primer día de la estación de las flores era el día en que Perséfone, prisionera bajo tierra durante seis meses, volvía al regazo de su madre Démeter.
Cuenta el poeta Homero, en su cuento de la primavera, que en el sureste de Europa hubo un tiempo en el que reinaba la eterna primavera. La hierba siempre era verde y espesa y las flores nunca marchitaban. No existía el invierno, ni la tierra yerma, ni el hambre.
Perséfone, hija de Zeus y Démeter
La artífice de tanta maravilla era Démeter, la cuarta esposa de Zeus. De este matrimonio nació Core, luego llamada Perséfone. Se trataba de una hermosa joven adorada por su madre que solía acercarse a un campo repleto de flores a jugar.
El rapto de Perséfone
Un día, el terrible Hades (rey del inframundo) pasó con su temible carro tirado por caballos por el campo donde jugaba Perséfone. Se encandiló con la belleza de la joven y allí se produjo el rapto de Perséfone. Luego de raptarla, la llevó a su territorio, el inframundo. Démeter, al no encontrar a su hija y con una antorcha en cada mano, emprendió una peregrinación de nueve días y nueve noches. Al décimo día el Sol, que todo lo ve, se atrevió a confesarle quién se había llevado a su hija. Aparece entonces el conflicto en este cuento de la primavera.
Así comienza la leyenda de la virgen de Guadalupe: un sábado del año 1531, a principios de diciembre, un indio llamado Juan Diego, iba muy de madrugada desde su pueblo a la ciudad de México, para asistir a sus clases de catecismo y a oír la Santa Misa. Al llegar junto al cerro Tepeyac, escuchó una voz que lo llamaba por su nombre.
Juan Diego subió a la cumbre y vio a una señora de sobrehumana belleza, cuyo vestido era brillante como el sol. Con palabras muy amables y atentas, la mujer le dijo: “Juanito: el más pequeño de mis hijos, yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios, por quien se vive. Deseo vivamente que se me construya aquí un templo, para en él mostrar y prodigar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a todos los moradores de esta tierra y a todos los que me invoquen y en Mí confíen. Ve donde el Señor Obispo y dile que deseo un templo en este llano. Anda y pon en ello todo tu esfuerzo”.
De regresó a su pueblo Juan Diego se encontró de nuevo con la Virgen María y le explicó lo ocurrido. La Virgen le pidió que al día siguiente fuera nuevamente a hablar con el obispo y le repitiera el mensaje. Esta vez el obispo, Monseñor Zumarraga, luego de oír a Juan Diego, le dijo que debía ir y decirle a la Señora que le diese alguna señal que probara que era la Madre de Dios, y que era su voluntad que se le construyera un templo.
Los yōkai son monstruos o fantasmas del folclore japonés que se caracterizan por ser poderosos y alardear de ese poder ante los humanos. La leyenda del Kurote, o “Mano negra”, nos habla de uno de estos yōkai; uno bastante impertinente, por cierto, que tiene la mala costumbre de hacer emerger su fea mano desde las aguas del inodoro y atacar a sus víctimas por donde menos lo esperan.
El origen de la leyenda del Kurote proviene de la península de Noto (Japón). Se sabe que este particular yôkai tiene un brazo cubierto de pelo negro y la mala costumbre de agarrar los traseros de quienes se sientan en sus inodoros.
La historia del Kurote
Hace muchos años, en la provincia de Noto, había un samurái llamado Kasamatsu Jingobei. Kasamatsu vivía en una casa grande y bonita. Un día su esposa fue al baño y algo extraño sucedió: cuando estaba usando el retrete, sintió una mano proveniente del fondo del agujero que le agarraba las nalgas.